Casa Vélez
Refundación de una marca con 80 años
Casa Vélez llegó a GP con ochenta años de historia y la sensación de que nadie menor de 50 la conocía. La tarea no era modernizar la marca — era revelar por qué su edad era su mayor activo.
Ochenta años de historia. Cero relevancia entre los 30 y 45.
El distribuidor de Casa Vélez tenía la data: el 80% de sus compradores superaba los 55 años. La marca seguía comunicando desde 1945 como si el mundo no hubiera cambiado. Los competidores premium internacionales habían tomado el espacio que les correspondía. No se trataba de un problema de producto — el destilado ganaba catas internacionales. Era un problema de percepción y narrativa.
Viejo no es lo mismo que pasado de moda.
La estrategia no fue rejuvenecer la marca — fue reencuadrarla. Identificamos el territorio "Timeless" como el diferencial real: no la nostalgia de lo que fue, sino la autoridad de lo que permanece. Construimos una plataforma que honraba el legado sin quedar atrapada en él.
Repositioning: de "clásico" a "atemporal"
Narrativa de origen reformulada para resonar con 35-50
Sistema visual que convive con colecciones premium
Activación en canales donde los consumidores descubren
Una identidad que no pide disculpas por sus ocho décadas.
Rediseñamos el sistema visual completo manteniendo los elementos que generaban reconocimiento — el escudo, la tipografía serif — pero elevando cada decisión. El resultado fue una identidad que se siente tanto en una vinoteca de Chapinero como en un aeropuerto de Heathrow.
“Por primera vez en veinte años, mi hijo de 32 me pidió una botella de Casa Vélez como regalo. Eso no tiene precio.”
Resultados como estos
no pasan por accidente.
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